“Efecto Mozart”
En 1993, la psicóloga Frances Rauscher (Universidad de California) publicó su estudio Music and Spatial Task Performance donde demuestra que la exposición a música clásica resulta positiva para los sujetos analizados.
El experimento consistió en fragmentar el grupo de 36 estudiantes en tres. El primer grupo estuvo expuesto a una sonata compuesta por Wolfgang Amadeus Mozart, el segundo escuchaba instrucciones de relajación para reducir la presión arterial y el tercero permaneció en silencio. Después de 10 minutos, los tres grupos debieron realizar distintas tareas escogidas previamente.
Los investigadores llegaron a la conclusión que los alumnos que escucharon la sonata de Mozart obtuvieron mejores resultados que el resto. De aquí surge el nombre “Efecto Mozart” para nombrar a la serie de beneficios que produce escuchar música clásica.

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